No Walls, No Limits by Héctor

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Por Héctor Ledezma

La cercanía que puede tener tu pareja con tus amigos es algo normal, de hecho es parte de la aceptación que tienen unos con otros, de hecho, grandes amistades surgen de eso, pero cuando te gusta la pareja de tu amigo o amiga las cosas cambian, más si se llega al sexo.

De acuerdo con el sexólogo César Pérez, esta situación existe, pero no es tan común como cualquier otra actividad sexual, pues no se refiere únicamente a la infidelidad, sino que se involucra a personas cercanas, como lo es un amigo.

En la red, esas historias son muy comunes; en diversos sitios electrónicos, como Enfemenino.com se recopilan relatos de experiencias de ese tipo, como el siguiente:

“Un día andaba en una fiesta con mi novia, mi mejor amigo y su pareja. Hubo mucho alcohol, yo no tomé mucho pues era el conductor, y la novia de mi amigo tampoco. Terminó la fiesta, nos subimos al carro y fuimos a dejar a mi novia, a mi mejor amigo, quedamos su novia y yo.

(…) Cuando íbamos en camino me dijo que ella ya le había sido infiel algunas veces, me preguntó que si no me gustaba, le dije que era muy bella, entonces ella me besó, y como es muy guapa tuve una erección, ella me hizo sexo oral.”

Comentarios como este, reales o no, reflejan que es una fantasía que no es difícil de llevar a cabo, más si entre los dos hay una complicidad y gusto.

La fantasía puede quedarse ahí, ya que no depende sólo de uno, sino de dos para cumplirla; además, por obvias razones no es algo que compartas con tu pareja. Si no sucede, lo mejor es dejarlo pasar, olvidarlo, porque ¿para qué deseas externarlo, cuál sería el beneficio, a quién ayuda, cuál es el objetivo?

Un triángulo difícil de cuadrar

Ellas no se quedan atrás, también pueden encontrarse con que el novio de su amiga les gusta y que él, incluso, les tire la onda; pero pueden ser un poco más reservadas, al final, saben que ellas serán las que quedarán mal.

El sitio Sonpareja.com recomienda nunca enrolarse con una pareja ajena, menos si es de alguien tan cercano como un amigo, pues la amistad puede perderse y la “relación” también.

En el portal Nosotras.com también hay un relato que cuenta la historia de un hombre que tuvo sexo con la esposa de su mejor amigo. Un encuentro desenfrenado que describe “como animales en la cocina”.

En este caso todo comenzó con miradas que denotaban “algo”, hasta que los comentarios entre ellos subieron de tono y culminó con una sesión de sexo.

Si ocurre una situación parecida y tu amigo o amiga se entera, lo más seguro es que acabe esa amistad, así que antes de hacerlo piensa en la fuerza de su relación. Si se habla de sexo y de compartir a la pareja, se entraría en otro terreno y depende de cada uno, ya que es más un intercambio de parejas o incluso un trío, que puede funcionar sexualmente, pero no emocionalmente.

Las mujeres sufren más cuando se enamoran, pues para ellas no significa sólo sexo. La página Cosmohispano.com recomienda aterrizar y no soñar, por más que te guste o incluso estés enamorado.

Cabe destacar que el fantasma de “lo prohibido” puede estar rondando tu mente, ya que en general se tiende a querer eso que no se puede tener.

Si se es buena amiga o amigo, terminarás por darte cuenta que vale más una amistad, olvidarás la idea de la pareja de tu camarada y te alejarás. De más está decir que por más culpa que puedas sentir, lo mejor es no abrir la boca, pues es muy posible que tu amigo no pueda entenderlo.

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Por Héctor Ledezma

La recámara es tal vez un lugar después de tu oficina, o escuela donde pasas más tiempo, donde prefieres hacer el amor, donde descansas y duermes, por ello no es un lugar cualquiera.
La cama es el espacio por excelencia para el sexo, el cual no debe hacerse como si fuera un simulacro o un desfile, así que como en todo hay reglas que son importantes seguir, así lo dice el sitio Handbag.com.

1. Si prometes sexo, hay que darlo. Dicen por ahí que se promete lo que se cumple, si dices a tu pareja que en determinado momento tendrán sexo, ya sea en la noche o al otro día, llueva, truene o relampagueé deberás hacerlo.

Claro que hay momentos donde es imposible, un compromiso de vida o muerte, salud, pero si fallas varias veces tu pareja simplemente ya no te creerá.

2. Celos del vibrador. Algunas mujeres se atreven a probar los placeres de un dildo o vibrador, con lo que conocen un poco más a fondo su sexualidad y además conocen su cuerpo, pero hay quien a falta de sexo con pareja puede usarlo de más, lo que causa un poco de “celos” en sus parejas.

Cabe decir que una mujer debe usarlo lo necesario, nunca más que el sexo con una pareja, ya que además con un vibrador pueden tener un orgasmo más rápido, con lo que el sexo con una persona podría ser un poco más tardado.

3. Comparte el juguete sexual. Ellas son más asiduas a los juguetes, claro está que ellos también tienen los suyos, pero hablando exclusivamente de un vibrador, para evitar el punto anterior, dense el tiempo y que él sea el que controle, el que manipule los movimientos del aparato, para tener más que ver con el placer de ella. Incluso a él le servirá para conocer a su pareja e identificar sus zonas de placer.

4. Aguas con el herpes. En general todas las infecciones de transmisión sexual son de cuidado, pero si se tiene una como el herpes bucal, no se puede ir a los genitales con ello, ya que puede transferirse y sin duda será muy desagradable.

5. Dar rienda suelta con el sexo oral. Aprovechar todas las oportunidades para hacer sexo oral, con ello, ellas aprenderán a quitarse un poco el estigma de esta práctica, además de que perfeccionarán su técnica, ellos lo agradecerán, no subestimen el poder de una buena felación.

6. Sexo con estimulación. El sexo es algo que se debe disfrutar con lentitud, midiendo los pasos, sintiendo cada momento. Las caricias y los besos son de suma importancia, es sabido que eso prepara al cuerpo para lo que viene.

El preámbulo es una parte importante en la relación sexual, no sólo la penetración, sobre todo para las mujeres que necesitan de cierta estimulación para poder ser penetradas.

7. Abiertos a nuevas ideas. Lo nuevo puede causar miedo, pero puede ser algo placentero, no se vale quedarse callados si quieren probar algo que vieron o leyeron, siempre que esté dentro de la ley.

Una nueva postura, un nuevo lugar, tal vez un sexo fuera de casa, o una fantasía que se puede cumplir, todo eso ayudará a la confianza de pareja y a la relación, además de que bien hecho puede aterrizar en una buena acción.

8. Si serás infiel, mira bien con quién. El sexo con un tercero (a) no se recomienda sin protección, menos si existe un acuerdo con tu pareja de no usarlo, ya que se traicionaría la confianza y una sesión de sexo puede representar una infección de transmisión sexual grave.

No piensen que porque puede ser un conocido está sano, a menos que sepas su historia, lo cual es casi imposible.

9. Terminen lo más cercanos posible. Está comprobado que ellas son multiorgásmicas, pueden tener más orgasmos que ellos, y aunque el orgasmo es de quien lo trabaja, lo ideal es que se preocupen tanto del suyo como el de su pareja, es decir, compartan su placer.

Háblense, díganse si ya uno terminará y espere al otro, con esto no es que busquen un orgasmo simultáneo, se puede pero es complicado, lo mejor es unirse y terminar cuando los dos lo deseen.

10. Sexo cuando se quiera. El sexo a todas horas es más un mito que fomentan algunos medios, porque además de eso, muchos tiene que atender otros asuntos, lo ideal es tenerlo de acuerdo a sus tiempos, cuando los dos quieran y puedan para que esa unión sea placentera para ambos y no un martirio.

Tampoco se trata de no darle prioridad, también es importante y como tal hay que buscarle un espacio, siempre de acuerdo a las necesidades y/o acuerdos de pareja.

Una guía práctica para que ese momento cumbre de éxtasis no sea el peor de tu vida, o peor, que jamás llegues a conocerlo

Por Héctor Ledezma

El orgasmo es de quien lo trabaja, no es algo que surja sin que se haga algo por ello; el maestro Mantak Chia y la Dra. Rachel Carlton Abrams, en su obra La pareja multiorgásmica exponen 9 pasos para alcanzar no sólo uno, sino muchos orgasmos. Con lo que se rompe el mito alrededor de ellos.

Estos pasos incluyen la imaginación, que es el principal punto del deseo; los puntos de placer que son las zonas erógenas; el arte de la lengua, que es el sexo oral; la búsqueda, la autoexploración; la ayuda, pedir al otro lo que se necesita, entre otros.

Los 9 pasos darán resultados óptimos a la pareja, sin embargo, debe existir permisión, autoconocimiento y capacidad para solicitar placer, ya que los orgasmos no son trofeos, además es importante saber que los hombres también pueden experimentarlos, aunque no se comparan con los multiorgasmos femeninos.

La anorgasmia es un problema que sufren entre 33 y 40% de la población femenina, y además esa falta de orgasmos surge por un lado porque los hombres y mujeres son diferentes, ellas necesitan de un preámbulo más que ellos. Las parejas se fijan en la frecuencia o cantidad de orgasmos más que en la calidad, lo que puede frustrar el momento. Además se suman problemas externos como la eyaculación precoz y hasta los orgasmos fingidos.

Tener relaciones en un avión o en un parque mientras los demás observan; tener sexo con Angelina Jolie o Brad Pitt; ser objeto del deseo de tod@s o quedarse atorado en un elevador con la persona de sus sueños, son de las fantasías sexuales más recurrentes.

Las fantasías sexuales “son aquellas ideas, pensamientos, o imágenes sexuales que alteran las sensaciones, emociones y percepciones que conllevan, casi siempre, a la excitación sexual”, comenta el sexólogo César Pérez. “La gran ventaja de la fantasía sexual es que puede ser como tú la desees, pienses y quieras.”

No hay una clasificación de fantasías, pues lo que para alguien puede ser muy exagerado, para otro no. Lo que si hay que decir es que las fantasías de los hombres son distintas a las de las mujeres.

“Según el estudio La fantasía sexual en las mujeres católicas de la sexóloga Ariadna Benavides, los hombres heterosexuales tienden a fantasear con más de una mujer a la vez, hacen más referencia al coito, donde hablan de pene y penetración; hacen énfasis en los besos, incluso al sometimiento de la pareja, a ser observados u observar y a estar en situaciones de peligro.

“Las mujeres heterosexuales tienden a fantasear con caricias, abrazos y besos de su pareja actual o de parejas anteriores, es decir, pocas veces es con un desconocido o con quien no se tenga un vínculo afectivo; no hacen tanta referencia a la relación coital, pero sí al amor, la comunicación, la suavidad y la dulzura.”

Lo común para ambos es la desnudez, los besos y las caricias; los escenarios como la playa, el mar o el campo y la presencia del orgasmo.

¿Y si fantaseo?

Se ha dicho que algunas personas se reprimen a la hora de hablar de sexo, no se dejan tocar, se angustian; en el caso de las fantasías hay que dejar claro que en la mente todo se vale, ahí sí se puede todo.

El objetivo de las fantasías “no es necesariamente la excitación, lo común es que pase, pero también puede ser por mero gusto de imaginar”; hay quienes lo usan como parte de la masturbación o mientras están en la relación sexual como parte de la estimulación.

En las fantasías, las situaciones normalmente son irreales, tal vez con un toque de realidad; sin embargo, la persona debe estar consciente de que eso no pasa, de que aventarse a hacerlas puede no ser tan placentero. “Si se quiere realizar, la fantasía pierde el toque mágico, además de que les puede ir mal, pues puede no ajustarse a lo que imaginaron, aunque no deja de ser excitante, novedosa, placentera.”

Por ejemplo, si alguien fantasea con hacerlo en un avión, por lo que implica la altura, lo excitante de que haya gente afuera y demás, puede verse “amargado” porque a la hora de la hora, seguro el baño es pequeño o mientras estás en lo tuyo alguien más quiere entrar. En fin, cosas que siempre pasan en la realidad, pero no en la fantasía.

Las fantasías son individuales, pero hay quien por comunicación o por darle un plus a la relación de pareja, las platica para salir un poco de la monotonía.

Uno de los mayores temores de algunos “fantaseadores” es que por hacerlo están siendo infieles: “Algunas veces, las parejas o personas creen que fantasear es síntoma de infidelidad, al saber que su pareja piensa y fantasea durante la relación sexual con otra persona; incluso hay quien cree que es una enfermedad o un tipo de perversión, esto es rotundamente falso, pues la fantasía sexual es un ingrediente más para la vida sexual”.

Se recomienda darle vuelo a la imaginación, darse el gusto de pensar, de poder estar en otro lugar, hacer cosas que no se harían tan fácil; eso sí, sin clavarse u obsesionarse, pues hay cosas que seguro jamás se podrán hacer, total, fantasear no cuesta nada.

¿Cuál es tu fantasía?, ¿la has hecho realidad?

Ser golpeado, observar imágenes sexuales, vestirse con ropa del sexo opuesto, son sólo algunas de las distintas expresiones comportamentales de la sexualidad

En la sexualidad incluyen infinidad de acciones, expresiones y emociones que se dan en algunas personas o parejas; muchas se desconocen, otras mas bien no son practicadas; hasta 1985, algunas eran llamadas “parafilias”, pero el Instituto Mexicano de Sexología las nombró expresiones comportamentales de la sexualidad.

Sigmund Freud contemplaba bajo el término de perversiones, todos los comportamientos sexuales que desviaban el objeto de la sexualidad así como su fin. Para Freud, la sexualidad debía de tener por objetivo el intercambio de fluidos entre dos adultos, hombre y mujer. Aceptó que hubiera juegos previos de tipo “perverso”, pero siempre y cuando no sustituyeran al coito.

Ésa es una de las razones por las que este tipo de expresiones, antes llamadas “parafilias”, que desvían la finalidad del coito, como el voyeurismo, o bien los que desvían el objeto, como la zoofilia, eran consideradas perversas; de ahí la connotación de pervertido a la persona que tiene preferencias sexuales “anómalas” o “anormales”.

César Pérez, sexólogo y psicoterapeuta del Imesex, comenta: “Estas expresiones forman parte de las personas y cada uno decide si le gusta alguna, si la practica y la comparte; no tienen nada que ver con la orientación sexual, ni son malas o dañinas, a menos que sean expresadas erróneamente o a la fuerza.”

En algunas sociedades, la mayoría no son aceptadas por considerar que atentan a las buenas costumbres y porque algunas requieren o contemplan actos que no son bien vistos y que incluyen a terceras personas. Por otro lado, hay quien las practica y no sabe cómo se llaman, pues es curioso que hasta lo más común es una expresión comportamental de la sexualidad.

Las + comunes

Sadismo: Expresión comportamental de la sexualidad en la que los individuos gustan de infligir dolor físico, someter, vejar o hacer que otros dependan de ellos.

Masoquismo: Expresión comportamental de la sexualidad en que la persona gusta del dolor físico, de la sumisión, de la vejación e incluso de la dependencia marcada de otra persona.

Pedofilia: Expresión comportamental de la sexualidad que consiste en el gusto o la atracción hacia personas que se encuentren en la niñez o notablemente menores.

Fetichismo: Expresión comportamental de la sexualidad mediante la cual se gusta de obtener y/o poseer objetos pertenecientes o representativos de determinada(s) persona(s).

Escoptofilia o voyeurismo: Expresión comportamental de la sexualidad en la que las personas gustan de ver otros cuerpos y/o expresiones amorosas de otras personas.

Travestismo: Expresión comportamental de la sexualidad en la que las personas gustan de utilizar prendas, maneras, expresiones, accesorios o adornos característicos del sexo opuesto.

Existen muchos mitos alrededor de algunas de estas expresiones, así como cosas que hay que puntualizar, por ejemplo, en lo que se refiere al travestismo, no necesariamente es práctica de personas homosexuales, pues “la mayoría que lo realiza es heterosexual, tampoco es exclusiva de hombres.”

Como en todo hay límites y éstos deben auto-plantearse. No puedes jamás forzar a alguien y ejercer la violencia para que suceda, eso es un delito y ni hablar de las repercusiones que habría en casos tan lamentables y cuestionables como la pedofilia.

En general, las expresiones comportamentales no son dañinas, ni peligrosas, siempre que se esté en perfecto orden mental y que no se juegue con la integridad física, lo cual puede sonar contradictorio si hablamos de masoquismo, pero “a fin de cuentas eso les satisface, es como el dolor igual a placer, para ellos se vale.”

Y para dejar en claro que no todas las expresiones son raras o ajenas citemos otras más:

Grafofilia: Expresión comportamental de la sexualidad en la que se gusta de escribir y dibujar.

Audiofilia: Expresión comportamental de la sexualidad en la que se gusta de escuchar el medio ambiente, música etc.

Gastrofilia: Expresión comportamental de la sexualidad en la que se gusta de comer, (comida en general) o bien por un determinado alimento.

El sexólogo César Pérez nos habla de siete fases que hay en las expresiones comportamentales, las cuales pueden ser eróticas y no eróticas:

1. Mínima no erótica: Son las acciones y/o expresiones que hacemos día con día, como el comer, trabajar, bañarse.

2. Acentuada: Está ligada a lo que haces o te gusta, pero es pasional, un poco más allá del simple gusto; por ejemplo, comer es algo no erótico, pero si eres un chef, ves la comida de una manera distinta o un artista que gusta de que lo vean o admiren.

3. Erótica: En esta fase entra la parte erótica y la fantasía; es hacer algo con lo que te gusta; siguiendo con el ejemplo de la comida, que ésta se convierta en parte de un acto sexual o erótico, como el untar crema, mermelada, chocolate.

4. Erótica sexual mínima: Es cuando se realiza, por lo menos una vez, determinada expresión comportamental.

5. Expresión erótica sexual preferida: La expresión comportamental que se realiza más de una vez, pero menos de cinco.

6. Expresión erótica sexual predominante: Es la expresión comportamental que se realiza entre 8 y 10 veces.

7. Exclusiva: Es la que se realiza, como su nombre lo indica, de forma exclusiva, 10 veces de 10.

Todos tenemos algo que nos satisface, lo que sea, y eso puede ser una expresión comportamental; en caso de tener una pareja y querer realizar determinada expresión, “es bueno platicarlo y consensuarlo, a veces no es lo que se cree o se dice, es importante que se converse para decidir si se lleva o no a cabo”.

Hay tantas expresiones como gustos, algunas no catalogadas y otras derivadas, lo importante es que se esté consciente de que no es algo “perverso”, sino parte de la sexualidad.

El busto es una parte muy erógena del cuerpo femenino, sin embargo, muchas mujeres se quejan de que sus parejas no saben cómo tocarlo

Una de las partes del cuerpo femenino más admirada por el sexo masculino son los pechos, esa zona especial al momento de las relaciones sexuales y también parte importante de la reproducción.

Por otro lado, el busto, específicamente el pezón y la areola, tienen infinidad de terminaciones nerviosas que hacen que la persona se excite con un beso, una caricia, un soplido, convirtiéndose así en una zona erógena para ambos sexos.

Son las mujeres las que muestran una ligera molestia, ya que aseguran que muchas de sus parejas “no saben tocarlos”, por lo que pasa de ser una zona erógena a una nada excitable y hasta dolorosa.

Durante una relación sexual es necesario tener una excitación previa al coito y en ese ámbito los pechos juegan un papel muy importante, tanto para los hombres como para las mujeres; para ellas, por ser una parte muy sensible; para ellos, porque comparten la sensibilidad y también porque muchos se excitan al besar, morder o soplar los senos de su pareja.

El sexólogo y psicoterapeuta César Pérez comenta:

“Todas las zonas erógenas son importantes y los senos no son la excepción; cada persona irá descubriendo qué tanto le gusta que se los estimulen, las mujeres se quejan porque no hay tacto, siempre debe hacerse con sutileza, despacio (a menos que a la persona le guste brusco).”

Las quejas más frecuentes son que sus parejas se los tocan fatal; los presionan y aplastan; no les dedican tiempo; apenas y los rozan; los agarran como si amasaran o les dan un chupetón sin cuidado y sin que la chica esté preparada.

Sobre esto es importante decir que “el busto es muy sensible, es importante que se exploren y toquen para que descubran qué es lo que les gusta, cómo les gusta y, si es necesario, se lo expliquen a su pareja; también es bueno saber que cada persona tiene su propia sensibilidad, no podemos decir que una es más sensible que otra y menos comparar a hombres y mujeres.”

Tocar correctamente los senos puede ser causa de mucha estimulación y hasta puede ocasionar orgasmos en las dos personas: “Con todo y que algunos hombres no permiten que les toquen los pechos, si acceden, pueden tener lubricaciones y hasta eyaculaciones”.

Los consejos para que el pecho se convierta en una de las zonas erógenas predilectas y, sobre todo, para que deje de ser una zona que cause dolor en lugar de placer son:

– Hacerlo poco a poco, no hay prisa; en cada encuentro sexual, hay que disfrutar del juego previo al coito, es parte de la estimulación, y los senos femeninos juegan un papel relevante; a ellas las prepara para la penetración.

– Los movimientos o acciones deben ser de preferencia suaves; desde las caricias hasta el chupetón; a algunas mujeres ya que están excitadas, les gusta que se los muerdan, aunque siempre con sutileza, pues puede ser doloroso.

– Es importante que se intercalen las dos bubbies, pues hay quien se centra en una y ahí se queda.

– Los masajes eróticos son una buena opción para la estimulación de el busto, se pueden utilizar aceites y no está de más amenizar con música y luz adecuada.

– Los pechos son también parte de otras prácticas, como la llamada “chaqueta rusa”, donde se coloca el pene entre ellos. El contacto pene-busto realizando movimientos masturbatorios puede resultar muy erótico.

– Para algunos hombres, sus pechos son una de sus partes favoritas y también acceden a los masajes. Sus pezones son también sensibles y causan buenas sensaciones los besos, las caricias, mordisqueos, pellizcos suaves. Muchos hombres son más sensibles al dolor por lo que también hay que estimularlos suavemente.

A ti, ¿te gusta cómo te tocan? ¿Te gusta que te estimulen en el pecho y los pezones? ¿Crees que sabes sacarles todo el potencial erótico? ¿Te resultan molestos esos estímulos?


Ser virgen era sinónimo de pureza, de valores firmes. Ahora parece ser algo obsoleto y que no se toma en cuenta a la hora de aventarse a tener una relación sexual

Leyendo una revista, me encontré con una pequeña nota que llamó mi atención, me hizo pensar si la virginidad era un tema vigente o algo completamente out.

En 2004 Rosie Red, una chica lesbiana del Reino Unido, puso a la venta su virginidad en su sitio de Internet con el propósito de cubrir los gastos de su graduación a un precio de 36 mil 700 dólares. Recibió más de 2 mil propuestas; la más elevada (20 mil 500 dólares) provino de un ingeniero de 44 años, padre de dos hijos, quien finalmente adquirió el privilegio de la primera noche. El caso de Red trajo a la mesa de discusión dos temas importantes: la prostitución y el tabú de la virginidad, que parece que en pleno siglo XXI no se ha superado y sigue siendo relevante en culturas tradicionales como la de los países islámicos, aunque incluso en otras menos conservadoras (Fuente: Muy Interesante).

Cuando tenemos nuestra primera vez nos enfrentamos a muchas cosas, desde si es agradable o no, le quitamos un poco el misticismo a dicho suceso y no recuerdo si la palabra “virginidad” era algo que importara, por lo menos a mi generación. Sé que muchos de mis amigos no lo son y jamás fue un tema que les causara ruido, el tener o no relaciones era más bien un hecho ligado al gusto, ganas, incluso miedo.

El término virginidad se refiere a no tener relaciones sexuales, es decir, la práctica del coito; ya que algunos determinan a la virginidad como el no tener ningún tipo de prácticas sexuales. El significado varía en las distintas culturas, religiones y es también una cuestión de valores.

Hasta hace unos años recuerdo que sonaba mucho el término, lo vi en películas, televisión, etcétera, siempre con cierta confusión, sobre todo porque a pesar de ser un concepto que se aplica tanto a hombres como a mujeres, en realidad no pesaba de la misma manera y socialmente no era visto de igual modo para ambos.

Una mujer que no es virgen pierde algo que ni siquiera ella sabe medir a ciencia cierta, es como si les quitaras algo esencial; sin embargo, los hombres ganan, mínimo experiencia, y el perderla los hace desde ese momento más hombres. Muchas de estas ideas parecen arraigadas y hasta obsoletas, pero no dudo que aún haya quien lo vea de esa manera.

Los tiempos cambian y cada vez se inicia la vida sexual a edad más temprana, lo que conlleva un sinnúmero de responsabilidades más allá de preocuparse si se pierde algo a nivel social. Sólo por citar algunos datos, la “Encuesta Durex” de 2005 arrojó que a nivel mundial la edad media para mantener sexo por primera vez son los 17.3 años. Algo más de un tercio de la población manifiesta que tenía 16 años o menos cuando mantuvo su primera relación. Las mujeres son sexualmente activas antes que los hombres. Estos datos no distan de los que arrojó un estudio del Instituto Mexicano de Sexología que dice que la edad promedio en que las chicas y chicos tienen la primera relación sexual es a los 15 años.

Parece que lo que menos importa a la hora de la primera relación sexual es la pérdida de la virginidad; es muy cierto que se satisfacen otras necesidades y gustos. También está claro que no hay forma de saber si alguien es virgen, es más, me pregunto si a muchos les interese saberlo. Hay quienes decimos que cada relación sexual es la primera si así lo quieres, ¿por qué estereotipar y mitificar? Ya no es prueba el que las chavas sangren por el rompimiento del himen, estudios revelan que éste se rompe, la mayoría de las veces, durante alguna actividad física tan normal como andar en bici. Y en los hombres no hay forma de saberlo, lo cual los pone en una situación diferente.

Lectores de tva.com.mx comparten su opinión sobre la virginidad.

Lulú: “Creo que ya pasó de moda, a mí la verdad no me importó, en ese momento era en lo que menos pensaba; sí vengo de una familia un tanto conservadora, a veces se decía entre pláticas en casa, pero la verdad yo creo que no tiene caso esperarte al matrimonio y menos si no te quieres casar, como es mi caso”.

Rogelio: “Sí, me causó conflicto mientras fui adolescente, mis amigos en prepa ya habían tenido la primera vez y si no, mínimo fajes, a mí me daba un poco de miedo, hasta que por casualidad y hasta por amor tuve mi primera relación y me sentí bien, no me fijé en que perdí la virginidad, tampoco lo divulgué mucho, era algo muy íntimo”.

Jazmín: “Yo sí era de la idea de esperarse al hombre indicado, ese que me bajara la luna y las estrellas, además de que mi mamá, sobre todo, siempre me decía que no hay que ser como las demás que se acuestan con cuanto hombre se les pone enfrente; eso pesaba mucho, cuando quise hacerlo ni me importó; mi mamá no sabe que ya no soy virgen, pero creo que es algo muy personal y me sentí a gusto”.

Mario: “Está súper pasado de moda, son ideas muy viejas, se respeta a quien quiera estar así; cuando era más chavo, sí pensaba en eso de la virginidad, pero un poco la situación y los amigos hicieron que se me olvidara”.

Mari: “Claro que pesa el término, pero a los hombres no les importa, creo que en todo caso es a nosotras las mujeres, que a veces somos más soñadoras y vemos las relaciones como algo mágicas. Obvio te das cuenta que no es así, pero sí creo que lo tomas más en cuenta que los hombres. Si nosotras la perdemos parece el fin del mundo, ya no somos dignas de ningún hombre, la verdad ahora me da risa, ya está obsoleto”.

Más allá de perder algo o no, lo importante siempre es hacer las cosas por gusto con plena conciencia de lo que conlleva una relación sexual y más si es la primera. Hablar de perder, lleva implícito algo negativo, ¿por qué no ganar? Todo lleva un proceso y después de todo, estamos ganando madurez, aprendemos a conocer nuestra sexualidad y a disfrutar de ella. Aunque, tampoco es que digamos ‘¡anda ve y ten relaciones!’, cada quien decide cuándo y eso hay que respetarlo.


ÉSTE ES HÉCTOR LEDEZMA…CONÓCEME

Twitter: @natheleo

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Periodista y comunicólogo, editor, amante del tenis, de la vida, de la sexualidad como parte inherente al ser humano.

Comencé mi carrera en El Universal, en el sitio para jóvenes tva.com.mx, posteriormente llamado De10.mx donde fui redactor de sexualidad, además de reportero.

Coeditor en el sitio hiperlocal El Universal Del Valle, y en El Universal Estado de México.

Actualmente columnista de sexualidad y editor en el Semanario Hoy Valle de México del Estado de México.

Me gusta el teatro, el cine, la televisión, los espectáculos en general, por ello soy bloguero en Del Cielo a la Tierra

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