No Walls, No Limits by Héctor

Archive for junio 2010

Por Héctor Ledezma

Los siete pecados capitales: avaricia, gula, lujuria, pereza, ira, envidia y soberbia, son una clasificación de vicios mencionados en las primeras enseñanzas del cristianismo y catolicismo.

Estas faltas nunca fueron tan divertidas y excitantes; algunas de ellas te harán sentir en el cielo, y otras evitarán que tu relación termine en el fracaso. El sitio electrónico Nosotras.com revela cómo usarlas a tu favor durante la intimidad.

Gula: Es siempre relacionada al consumo excesivo de la comida y la bebida, pero en el sexo, la cocina se relaciona de una manera diferente.

Hay alimentos que serán tus aliados, estos deben ser o incluir afrodisíacos; ponlos en tu cuerpo o en de tu amante y disfruten de un delicioso manjar.

Lujuria: Este es uno de los pecados más populares; desde siempre relacionado al sexo y al erotismo. La innovación es lo importante, dale rienda suelta a la imaginación y prueba todo lo nuevo que se te ocurra o se te antoje.

Puedes hacer una lista de fantasías, tanto tuyas como de tu pareja, o bien, revisar cuáles son las que te faltan por hacer.

Pereza: Es el pecado más metafísico de todos, ya que no sólo se refiere a la flojera de hacer algo, sino a una tristeza de ánimo que aparta al creyente de sus obligaciones espirituales.

En lo sexual remite a la monotonía, a lo aburrido del sexo; no dejar que la llama se apague, ni caer en la rutina. Reconoce a los enemigos de tu relación y no te duermas.

Avaricia: Es un pecado de exceso, como la gula y la lujuria, que siempre te orilla a querer más. En el caso del sexo, ¿por qué un orgasmo si pueden ser dos o diez? ¿Por qué una vez a la semana, si puede ser diario, mañana, tarde y noche? Lo que importa es que sepas que no existen frecuencias, pero depende también de tu pareja.

Ira: El pecado destructivo, este no es nada recomendable porque puede acabar con tus relaciones sexuales. Discusiones, peleas, agresiones, miedos e inseguridades son parte de esto.

Y si discutes no olvides que siempre hay una buena reconciliación donde el sexo es más intenso. La confianza es fundamental, se recomienda confesar los más secretos deseos sexuales, disfrazarse y entregarse como nunca.

Envidia: Es cuando se valora más lo que tiene el otro. Hay que dejar de comparar lo que se tiene con lo que te gustaría tener de los demás. Lo que puedes hacer es transformar esa envidia e inspirarte para hacer más cosas en tu relación.

Soberbia: Se refiere al orgullo y menosprecio de los demás, es considerado el más serio de los pecados capitales y es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los otros.

En el terreno de lo sexual sácale partido, recuerda que nunca se sabe demasiado; si tu pareja es experta en algún tema, apréndele y contágiate. Después de esto, pecar no costará nada, y al contrario, la experiencia ganada será digna de enseñarse.

¿Qué pecado es tu favorito para sacarle provecho en la intimidad?

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Por Héctor Ledezma

Las mentiras son parte de una relación. Hay muchas que dicen tanto ellos como ellas, incluso durante el acto sexual. De acuerdo con el artículo “7 mentiras que tu hombre te dice”, el Doctor Joyce Brothers señala que los hombres mienten a las mujeres, pero que esos embustes a veces son necesarios para evitar rencillas. También menciona que entre hombres y mujeres hay diferencias.

Ellas suelen mentir para hacer sentir mejor a la otra persona; ellos, para aumentar su ego. De acuerdo con el sexólogo César Pérez, las mentiras son parte de la relación y son una realidad, parte de un aprendizaje social e incluso familiar. Se usan para salir libres de alguna culpa, mala decisión y para evitar conflictos.

Pese a todo, para el especialista no es bueno manejarse con mentiras. Más grave es ser objeto de ellas. Al decirlas se pueden ocasionar conflictos de los que luego será difícil salir, especialmente si se usan para huir de algo, o por temor a afrontar determinadas situaciones.

Las siete mentiras que ellos más dicen son:

1.- “Fui el mejor de la clase”: A las mujeres les gustan los hombres inteligentes y ellos alimentan su ego poniéndose como personas intelectuales. Lo hacen porque temen al fracaso y llevan una importante carga social. Por ello piensan que sus mujeres preferirán creer que eran estudiantes sobresalientes.

2.- “¡Eres mejor cocinera que mi madre!”: Este tipo de mentiras expresan ideas que encubren sentimientos opuestos.

3.- “¡Eres la mejor!”: Ellos también mienten en el sexo. Suelen decirles a sus mujeres que son las mejores, aunque esto no siempre sea verdad. Lo malo del asunto es cuando el sexo no es tan bueno para ellos y piensan que al decirlo, ellas pueden sentirse vulnerables. Lo mejor es una relación sincera.

4.- “No puedo contestarte, no sé dónde estaré”: Esta es una vil patraña. Suele oírse cuando ellos ya no están a gusto con la relación. Frecuentemente, ellas no entienden bien de qué se trata.

5.- “Ese vestido no se te ve apretado, luces genial”: Este embuste puede ser cruel si no se lleva con cuidado. La apariencia es parte importante en algunas relaciones. A veces, si ella no luce bien y quiere la verdad, lo mejor es decírselo. De otra manera, la mentira puede evitar una discusión.

6.- “Ellos no me van a correr, no te preocupes”: La idea general de que los hombres procuran a sus parejas hace que en los asuntos laborales mientan para no preocupar hacer sentir inseguras a sus parejas. Lo negativo de esto es que la confianza puede perderse.

7.- “Corto el césped luego de que se me pase el dolor”: Hay mentiras que se dicen para evitar ciertas cosas, como fingir sacar a los niños a jugar sólo porque se quiere pasar tiempo fuera de casa.

En su libro La Verdad barnizada , David Nyberg, profesor de educación en la Universidad Estatal de Nueva York, en Buffalo, establece que cuando se miente hay mucho que ganar. En cambio, cuando se dice la verdad, puede haber mucho que perder

Mentir o no Mentir

Hay mentiras que pueden resultar benignas por el efecto que causan en la pareja. Por ejemplo: “Te ves muy bien” puede resultar positivo en el ego de la persona, quien se sentirá gustada y amada. La frase, después de un tiempo de relación, dirá que aún existe un gusto. Puede ser una verdad a medias.

Una mentira ligada al sexo, como “Hacer el amor contigo es lo mejor que he tenido”, puede ser buena a veces, pero no siempre. También indica que es complicado que alguien pueda gustarte con el paso del tiempo. Si mientes de esa manera, no se podrán arreglar problemas.

Decir “tuve un orgasmo anoche” también puede ser perjudicial, porque la vida sexual es importante y si ésta no es plena lo mejor es hablarlo. Otra mentira muy común y que no se recomienda es decir que se está bien cuando en realidad no es así. A la larga, esto genera desconfianza y merma la comunicación de pareja.

“Los problemas existen en todas las relaciones. Siempre es mejor afrontarlos y salir adelante. Esto es parte de la relación; ayuda a hacerla crecer y a estabilizarla” afirma César Pérez.

El que miente suele sentirse culpable. Además, una mentira suele requerir de otra para taparse. Por ello es fácil decir mentira y caer en un círculo vicioso. Cuando la pareja lo descubra, puede lastimarse mucho.

Para el que fue engañado es importante dimensionar los detalles, ver qué tan grave pudo ser el embuste: si pone en juego o a la relación y a su estabilidad. No deben pasarse por alto, pero hay algunas que son menos perjudiciales.

¿Acostumbras engañar a tu pareja? ¿Cuáles son tus mentiras más memorables? ¿Te han cachado en una mentira?

Por Héctor Ledezma

Las relaciones no son sencillas. Con el paso del tiempo, llegan momentos en que la convivencia provoca discusiones por diversos motivos. Ellos se transforman en problemas que resultan difíciles de superar y entonces se avecina una crisis que puede terminar en separación.

La página de internet Revista.consumer.es afirma que el amor no impide una crisis. La visualización del conflicto depende de cada pareja, interviniendo factores como la madurez emocional, la habilidad para enfrentar conflictos, la duración de la relación y el momento personal en que se encuentren ambos.

De acuerdo con el psicólogo y sexólogo Miguel Alejandro Espinosa Díaz, los momentos de crisis tienen que ver comúnmente con sucesos de cambios inesperados, los cuales rompen la estabilidad que ya existía.

“Las crisis surgen como movimientos dinámicos en la pareja que exigen adaptación. Por ello, si se mantiene una estabilidad ya conflictuada, una crisis puede llevarlos a una separación en malos términos.

“Por otro lado, si la estabilidad de la pareja es sólida, basada en acuerdos y comunicación, seguramente ante una crisis podrá re-adaptarse y salir adelante O, en caso dado de optar por la separación, ella se dará de manera saludable y armoniosa, pues una ruptura no es necesariamente un resultado negativo ni catastrófico” explica el especialista.

Los motivos son varios y muy personales. Algunas crisis resultan frecuentes porque tienen que ver con infidelidad, problemas económicos, entre otros. Todas las dificultades son pasajeras. Pueden resultar muy caóticas e incluso, por momentos, podemos pensar que serán eternas. Pero algo seguro: “todo pasa, y esto también pasará”.

Para fortalecer la pareja

Revista.consumer.es, ofrece recomendacones para fortalecer a la pareja, entre las que destacan:

*Cada uno es dueño de su vida. La felicidad nace de uno mismo no de los demás.

*Escuchar y aprender a hablar es enfocarse en el tema y en que la otra persona haga lo mismo para poder entenderse. Nadie tiene la verdad absoluta y se cometen errores.

*Compartir es clave en toda relación, lo bueno, lo malo, lo de uno y lo del otro, así llegarán a un “nuestro”.

*Dedicar tiempo de calidad a la pareja, compartir hobbies, fantasías, metas.

*Enfocar una discusión o crisis de buena manera, con el fin de conocer más a su pareja y a sí mismo. Mimar, sin olvidar el sexo.

Si hay separación…¿qué hago?

*Entender que se rompe una relación y que la vida sigue. No se puede frenar el futuro.

*De ser necesario, pedir ayuda profesional para salir del trance de buena manera. Sobre todo si fue un momento muy duro.

*Dejar el pasado atrás; no aferrarse a algo, ni repetir patrones que hacen daño.

*No perder el sentido, ni cerrarse a una relación futura. De cada persona depende en gran medida que funcionen las cosas.

*Guarda lo bueno, haz un balance autocrítico, apóyate en ello y cierra el capítulo. No todo es negativo. Reflexiona sobre lo perdido, así como lo ganado.

Decidí separarme ¿y ahora?

Una ruptura puede ser superada; sin embargo, algunas personas requieren apoyo profesional. Se debe aprender de la experiencia para no caer de nuevo en una relación semejante.

La forma ideal de separarse es de común acuerdo. La comunicación y los limites los debe establecer la pareja de manera armónica. No siempre se puede llegar a esta situación, pues la ira, los miedos, la inseguridad y la dependencia o co-dependencia suelen complicar este tipo de procesos.

“El poder reconocer que las cosas no andan bien ya es por sí mismo un buen paso. Cada persona sabe y conoce su situación; ser sincero con uno mismo resulta crucial. Hay que preguntarse: ¿Qué quiero?

El miedo al cambio tiene una parte sana y natural, pues el temor a lo desconocido es algo que pone a los sujetos atentos. Por otro lado, si la aprensión invade, lo mejor es pedir ayuda.

“La responsabilidad para poner límites en una relación es individual. El momento justo es cuando se piensa y siente “ya no me siento feliz ni a gusto en esta relación”, finaliza el sexólogo.

Por Héctor Ledezma

Andas con una persona. Pueden ser meses o años. Sin planearlo, te empieza a latir alguien más, por lo menos te llama la atención. Entonces, llega el punto en el que te das cuenta que es momento de decirle adiós a tu relación.

El sexólogo César Pérez comenta que cuando eso pasa, es importante preguntarse antes de actuar :¿Qué te llama la atención? Si es algo físico o no, ya que nadie está exento de que eso pase.

Si hay una relación de amistad o por lo menos de trato con la persona que te gusta, se debe analizar si es algo en su forma de ser lo que te atrae o si es algo que no tiene la actual pareja, pero que gustaría que tuviera, si es lo segundo, se puede arreglar.

De acuerdo con el especialista, la atracción puede ser sólo física, pero si se empiezan a involucrar sentimientos ya se puede entrar en una encrucijada porque se tiene un compromiso con alguien.

Es hora de terminar

De acuerdo con Nosotras.com el amor llega sin avisar y sin importar el estado civil, por ello, es complicado terminar una relación y prever que llegue alguien a “mover el tapete”.

El sitio propone tips para que la ruptura sea estratégica y nadie salga lastimado, entre ellos se encuentra:

1. Hablar del tercero en discordia de manera natural, para que sea tu pareja quien saque la conversación y puedas decirlo.

2. Una opción que no es muy recomendable, sobre todo porque sería engañoso, es que busques la manera que tu pareja te corte a ti, evitando citas, postergándolas, ser fríos, aburridos, mal encarados, eso seguro cansa y te dejan.

3. Si te cuesta trabajo, lo mejor es decirle todo, de frente, y sin preámbulos. Lo mejor es en un lugar público, así evitarás caer en “escenas desagradables y escandalosas”.

4. Si son del mismo grupo de amigos, te toca aislarte un poco para dejar que fluyan las cosas, después de todo, si tú decidiste terminar, ya procesaste el momento previamente.

El sexólogo, dice que la mejor forma de finalizar una relación es siendo honestos consigo mismos, estar conscientes y seguros de que la actual pareja ya no es te tu interés.

Lo mejor es hacerlo de manera tranquila, con tiempo, siendo precisos, agradecer lo que se tuvo y valorar, ya que siempre es mejor hacerlo en buenos términos.

Lo que no debes hacer es mentir, tratar de echarle la culpa de algo sólo para quedar bien y que parezca que terminas por una falla de la pareja, no quedarse con rencores y no menospreciar ni hacer menos a quien dio poco o mucho de su tiempo.

El sexólogo señala que es si el cambio es por alguien conocido, el tema toma otro sentido, pues te enfrentarás a un juego de confianza y lealtad, más si es amigo (a) porque será una especie de “traición” por partida doble.


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Twitter: @natheleo

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Periodista y comunicólogo, editor, amante del tenis, de la vida, de la sexualidad como parte inherente al ser humano.

Comencé mi carrera en El Universal, en el sitio para jóvenes tva.com.mx, posteriormente llamado De10.mx donde fui redactor de sexualidad, además de reportero.

Coeditor en el sitio hiperlocal El Universal Del Valle, y en El Universal Estado de México.

Actualmente columnista de sexualidad y editor en el Semanario Hoy Valle de México del Estado de México.

Me gusta el teatro, el cine, la televisión, los espectáculos en general, por ello soy bloguero en Del Cielo a la Tierra

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