No Walls, No Limits by Héctor

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Por Héctor Ledezma

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Los jóvenes se encuentran en una encrucijada y en un alto riesgo a la hora de comenzar su vida sexual, ya que no todos toman las debidas precauciones y se enfrentan a algo que les puede cambiar la vida y llevar, si no se atiende, a la muerte.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que cada año más de uno de cada 20 jóvenes contrae una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual) curable (sin incluir infecciones virales) y más de la mitad de los nuevos casos de VIH ocurren entre los 15 y 24 años.

Por tal motivo, es de suma relevancia que los jóvenes y la sociedad en general conozcan cómo protegerse de las ETS, y desafortunadamente, en caso de tener una sospecha o enfermedad de transmisión sexual, sepan a dónde acudir, qué hacer y conocer las posibilidades de tratamientos que se pueden tener.

Los tiempos cambian, ahora en pleno siglo XXI se tiene acceso a mucha información en muchos aspectos y el sexual no es la excepción, lo curioso del asunto es que a pesar de esto los índices de enfermedades como VIH (Virus de Inmunodeficiencia Adquirida) y el VPH (Virus del Papiloma Humana) crecen y son los jóvenes los que más expuestos están por la desinformación y el poco conocimiento de la magnitud de las enfermedades.

VPH (Virus del Papiloma Humano)

Es una enfermedad que en los últimos años se ha vuelto “popular”, sobre todo en las mujeres, sin embargo es importante saber que este virus tiene una complejidad tal que no se debe tratar a la ligera y se debe conocer por lo menos lo básico para evitar adquirirla y que no es exclusiva de las mujeres, los varones también la adquieren.

Además de ser una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes, es también la causa principal de los cambios precancerosos en el cuello uterino y del cáncer de cuello uterino.

María Guadalupe Mexicano, médico general, sexóloga clínica, coordinadora del área de biomédicas en el IMESEX (Instituto Mexicano de Sexología) explica que el VPH “es un virus que como todos necesita de una célula para vivir, al vivir en las células causa alteraciones o en este caso forma alteraciones llamadas condilomas o papilomas, los cuales son una especia de verrugas, formaciones o deformaciones que se abultan en los órganos sexuales como la vagina, el ano o el pene, incluso la boca”.

¿Cómo detectarlo?

La prueba donde se puede detectar el VPH es el papanicolau, que consiste en tomar una muestra de la vagina, y ver las células y mediante esto observar si están bien o presentan alteraciones, si hay algo malo o raro se procede a una prueba más específica que es la colposcopia que se hace con un aparato que se llama colposcopio que lanza una luz y hace aparentes las lesiones.

El hombre también presenta VPH, pero ciertamente su piel es más resistente, ya que en la vagina hay mucosa y ahí se quedan los fluidos y es más fácil habitar el virus. En los varones de igual manera se detecta con la presencia de los condilomas que normalmente aparecen en el pene o el ano.

El tratamiento

Depende de dónde se encuentren las alteraciones y el avance de éstas. Se puede tratar por medio de frío en una llamada criocirugía, que es el depósito de sustancias y se trata lesión por lesión. Otra es la electrofurburación que es con calor, se rodea la lesión y se quema en la base de ésta y de igual manera es lesión por lesión. Y por último la cirugía que es retirar la lesión con un poco de tejido sano para evitar que quede algo, esta se hace en quirófano.

Riesgos

Los riesgos del VPH dependen de muchos aspectos como el tamaño y nivel de la alteración; puede afectar la reproducción y generar cáncer.

El VPH se controla, se puede mantener pasivo, pero existe. Las medidas preventivas son el sexo seguro, aunque siempre existe la posibilidad de tenerlo.

Existe una vacuna preventiva, que se pretende sirva para los tipos de papiloma agresivos, los llamados 6 y 11 causantes de condilomas y los 16 y 18 causantes de cáncer. Esta vacuna no existe a nivel población aunque sí se expende en el sector privado.

Recomendaciones

– Tener relaciones de sexo seguro, es decir con condón.

– Si se tiene el VPH lo que se recomienda es primero seguir los estudios médicos, tal vez buscar una segunda opinión, llegar a una determinación; es importante notificar a las parejas, y seguir con las medidas higiénicas.

– Durante el tratamiento no se deben tener relaciones sexuales.

– Hacerse el papanicolau una vez al año cuando se inicia la vida sexual

– Si se tiene más de una pareja se debe realizar el papanicolau una vez cada seis meses.

– Las núbiles (vírgenes) una vez al año cuando cumplan los 35 años.

¿Dónde hacerse el papanicolau?

La sexóloga recomienda tener un médico de cabecera para monitorear, en caso de no tener esta posibilidad en el Sector Salud se hacen el papanicolau gratis. En época de campañas de igual manera en el IMSS y el ISSSTE en caso de no ser derechohabiente, o en cualquier laboratorio particular.

Diana Sánchez, de 22 años, presenta un problema de VPH y comparte su experiencia.

Se enteró por casualidad: “Yo acostumbro hacerme el papanicolau cada año, desde hace cuatro me enteré de que ese estudio no identificaba el virus, así que me informé y decidí hacerme la colposcopia. No tuve ningún síntoma, creo que la vida y mi conciencia me dieron la oportunidad de resarcir en algo mi comportamiento irresponsable y algo dentro de mí me dijo que debía ir a realizarme ese estudio que por cierto es muy parecido al papanicolau”.

“Te acuestan en una camilla con las piernas abiertas, te introducen un espejo y por una televisión observan el cuello de la matriz, cuando la coloración de la cavidad es rosada quiere decir que todo está bien, pero si hay pigmentación blanca pues es signo inequívoco de la presencia de papiloma”.

Cuando se enteró de que tenía VPH “Me quería morir, uno sabe que esas cosas existen pero nunca piensas que te va a pasar a ti, lo ves como algo muy lejano hasta el momento en el que la doctora te dice “eso blanco es papiloma”.

Afirma que su caso no fue desinformación, pero sí irresponsabilidad, pues decidió no usar condón, sabiendo que el sexo seguro es lo ideal, y esos fueron los resultados. Toma el asunto con buena vibra y filosofía : “Lo ideal es la información, siempre he pensado que el conocimiento es poder y me empapé de mucha más información de la que ya tenía, afortunadamente tengo amigos médicos y una pareja que me ha apoyado moral y económicamente”.

El VPH es un problema de salud que se puede evitar casi al 100% pues hay que recordar que el riesgo está siempre latente.

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El gusto por tener muchas relaciones sexuales no necesariamente es algo placentero; existe la ninfomanía y satiriasis que tienen efectos negativos

No cabe duda que el tener relaciones sexuales o prácticas relacionadas como la masturbación, son de sumo placer para la mayoría de las personas, por lo que esas ganas y deseo de satisfacer esas necesidades están latentes gran parte del tiempo. Sin embargo, para la mayoría existe un tiempo, lugar y persona.

No es que se esté a favor o en contra de que se satisfagan los bajos instintos, después de todo el sexo es algo natural, y cada persona decide, al ser dueña de su cuerpo, qué es lo que hace con él.

Sin embargo, el tener relaciones sexuales o prácticas en demasía, siempre tiene sus consecuencias, y no son siempre positivas, incluso, no necesariamente es algo que se controle. Va más allá de si es bien visto o no el que alguien sea promiscuo o adicto al sexo.

La hipersexualidad o adicción al sexo, es el deseo de mantener un nivel de comportamiento sexual humano lo suficientemente alto como para ser considerado clínicamente significativo.

Las causas de la adicción pueden ser orgánicas, es decir, que se debe a lesiones, tumores o por accidentes angioencefálicos; también emocionales, donde puede creerse que las relaciones sexuales es la única forma de comunicación, asimismo puede ser por un trastorno psiquiátrico de obsesión por ciertas situaciones que hace que la persona incursione en actos que están relacionados con alteraciones de su vida social.

El sexólogo César Pérez del Imesex nos comenta:

“Primero hay que identificar qué es el sexo frecuente, lo cual, es algo relativo, para una persona tener relaciones una vez al día es tan normal como lo es para otra tenerlas una vez a la semana; entonces lo “normal” no existe jamás en sexualidad.” Cada pareja (si es que existe) decidirá en concenso qué será lo que a ellos les plazca, definirán la frecuencia del sexo.

Y si me gusta mucho el sexo…

El que a alguien le guste mucho tener relaciones sexuales no es algo malo, siempre que haya los cuidados pertinentes y se esté consciente de las consecuencias que puede haber, como las relacionadas a si se hace con una o varias parejas, con o sin protección, lo que repercutiría en infecciones de transmisión sexual, entre otras cosas.

El término ninfomanía, se relaciona a las mujeres y su excesivo gusto por las relaciones sexuales, pero lo característico de este problema y que lo diferencia de la promiscuidad, es que es un apetito sexual exagerado (lo normal no se define), pero tienden a dominar el pensamiento y a no sentirse satisfechas.

“Son mujeres insaciables (sexualmente hablando), no sienten satisfacción, lo cual hace que aun cuando tengan muchas relaciones sexuales sientan la necesidad de más y más; en los hombres se llama “satiriasis”.

Lo importante aquí es que la adicción al sexo se vuelve un problema, porque se dejan de lado las demás ocupaciones; “es como decir “no me importa dormir, comer, trabajar; lo que me importa es el sexo y ya”.

Muchas veces no es sólo el tener ganas, sino que el satisfacerlas puede meter en serios problemas a la persona, pues esa necesidad puede hacer que tengan relaciones en un lugar público (lo que implica sanción), que paguen por sexo o pornografía, entre otros.

Síntomas

Los síntomas son en teoría fáciles de percibir; la persona tiene deseos desmesurados por tener sexo, esto sin importarle si la otra persona, sea su pareja o no, se satisface; ante una desesperación es capaz de forzar a alguien a tener relaciones, esto porque pierde el control de su voluntad en materia sexual; tiene muchos cambios de pareja y busca la pornografía (adulta o infantil).

Otro factor importante es que se pueden evidenciar actitudes de alguna otra expresión comportamental, que incluso puede juntarse con drogas o alcohol.

Tenemos entonces que la adicción sexual no es sólo el querer tener relaciones a todas horas, sino el cómo afecta en la vida cotidiana. Las pérdidas pueden ser tanto afectivas como económicas; el no poder entablar una relación sentimental, pues ese no es el fin; perder la noción de lo que se hace y lo que no. Cabe decir que si se detecta este problema se puede tratar, aunque es difícil que se quite del todo, pues queda siempre la posibilidad de una recaída y en su mayoría la causa predominante es genética.

Si te gusta el sexo diario, no significa que seas hipersexual, sin embargo, para poder satisfacer las necesidades, la pareja deberá tener esas mismas características, de no ser así, jamás se debe forzar a nadie a tener relaciones, ni buscar alternativas si es que se tiene una pareja; si es que tienes más de una, tampoco significa que seas adicto al sexo. No hay en este caso diferencia entre hombres y mujeres, ambos pueden presentar hipersexualidad.

¿Eres adicto al sexo?, ¿Crees que es un problema?

Nuestro cuerpo está lleno de “regiones” que nos causan placer, son las llamadas zonas erógenas, muchas de las cuales aún desconocemos, así que ¡a perder el miedo y a dejarse tocar!

No hay peor enemigo en las relaciones que la monotonía y esto repercute también en el sexo; muchas parejas se quejan de que su vida sexual está acabada o que es más divertido ver televisión que darse un momento con su pareja.

Por otro lado, es cierto que la falta de creatividad y las pocas ganas de ponerle “algo más” a la relación, pueden ocasionar incluso que termine. Nada sale de la nada, para que las cosas vayan bien hay que pensarle un poquito y “aventarse” a probar cosas que seguramente no están tan lejos de tu alcance.

Mucho tienen que ver el ritmo de vida, las costumbres e ideas, pues algunos tienen miedo o pena a experimentar; otros, esperan que sea la pareja la que tenga la iniciativa; se deja de lado la imaginación, de gran ayuda a la hora de la verdad.

Zonas ero… ¿qué?

El órgano más grande de nuestro cuerpo es la piel y, como tal, nos da muchas sensaciones placenteras. ¿Cuántos no brincamos ante el sólo roce de una mano, de todo un cuerpo, de un beso o una caricia? Sentimos un cosquilleo que nos recorre todo el cuerpo, nos ponemos rojos o “calientes” y todo eso nos invita a algo más.

Seguro todos hemos oído hablar de las zonas erógenas, relacionadas 100% a la sexualidad; son partes del cuerpo sensibles a una estimulación, la cual puede llegar de muchas maneras y que, de cierta forma, nos prepara para la relación sexual.

César Pérez, sexólogo, nos comenta:

“No podemos generalizarlas, pues en cada persona hay distintas zonas erógenas; aunque las más comunes son el cuello, los órganos sexuales, los pezones, los muslos, las piernas, los glúteos, la espalda.”

A pesar de que hay unas muy comunes, cada persona ubica y reconoce cuáles son sus zonas erógenas (si se lo permite), pues aún en una misma zona cada persona tiene una sensación diferente. La estimulación de una zona erógena casi siempre nos lleva a una respuesta sexual, “te excita o mantiene la excitación.”

Ya se ha comentado sobre el aventarse a conocerse, autoexplorarse, pues sólo así podrán identificar qué les gusta y qué no. Las zonas erógenas están presentes, pero si no se descubren, no se podrán disfrutar: “Hay muchos que no permiten que les toquen determinada parte, aún sabiendo que les gusta; eso ya es personal.”

Sabemos que los órganos sexuales son por excelencia una zona erógena, pero hay muchas que ni nosotros mismos conocemos. Así que lo ideal es que se dejen un poco atrás los tabúes respecto a los temas sexuales y que vivan su sexualidad plenamente, que se atrevan a sentir. No es una invitación, pues a fin de cuentas cada uno es dueño de su cuerpo y por lo tanto de cómo vive su sexualidad.

Las zonas erógenas van cambiando con los años, “cuando sé es adolescente, se desconocen muchas; con el paso del tiempo y la experiencia, se van descubriendo más; es importante que se atrevan a conocerse, pues una determinada zona erógena puede ser descubierta y tratada de formas distintas; no se responde de igual forma ante un beso o una caricia, ni tampoco ante una persona u otra”.

Es importante decir que la mente juega un papel muy importante, pues aunque las zonas erógenas deben responder de forma casi automática, pues son sensibles, si las toca alguien por quien sentimos rechazo, la respuesta no será igual que si es alguien que nos gusta.

El sexólogo recomienda además que se vaya descubriendo poco a poco y que se animen a decir si algo les gusta o no, ya que por pena puede que se priven de satisfacción.

Las zonas erógenas son parte de nuestro cuerpo y depende de cada uno si las ignoramos o hacemos uso de ellas. Son aliadas en las relaciones sexuales y cumplen un papel importante en la sexualidad.

Tener sexo con o sin luz es más una cuestión de gusto; no influye más de lo que tú quieras, aunque puedes jugar con ella y convertirla en algo estimulante

En las relaciones sexuales influyen muchos factores para que sea placentera, partimos desde el preámbulo, ese momento de caricias y besos; aunque no faltan los que van a lo que van y se saltan ese paso. El lugar también es importante y depende mucho del gusto de la pareja, van desde la recámara hasta lugares inimaginables que muchas veces ayudan a romper la rutina. Sin embargo, hay un aspecto que habla mucho de la personalidad de las personas y de los miedos: la luz.

La iluminación en una relación sexual puede o no ser importante: “Depende mucho del gusto de la persona y/o pareja, por ejemplo, para los escoptofílicos (vouyeristas) es de suma importancia el ver, por lo que con la luz apagada es difícil que tengan relaciones”, nos comenta el sexólogo César Pérez del Imesex.

El sexo con o sin luz es también el reflejo de la personalidad, hay a quienes no les gusta ser vistos porque les da pena o algunos al no sentirse a gusto con su cuerpo prefieren hacerlo a oscuras o por lo menos a media luz.

“Eso es más común en las mujeres, sobre todo después de haber tenido un hijo o sufrido alguna operación, pues su autoestima baja un poco y les apena verse con estrías o cicatrices; en los hombres también se da, pero en menor porcentaje.”

Por otro lado, la luz en la relación puede ser parte de un juego, de experimentar; recordemos que en el acto sexual convergen todos los sentidos y el tener velas o hacerlo a media luz, puede ser un momento romántico y dulce, aunque si utilizas luces más salvajes, digamos de colores, puede ser un poco más salvaje.

A mí me gusta de noche

Hacerlo por la noche más que por el día es casi generalizado, más por costumbre que por preferencia: “Se hace porque es privado, porque en la noche a punto de dormir ya no hay molestias, obvio que hay excepciones y lo ideal es satisfacer las ganas y posibilidades; es más común que una pareja se vea para cenar y después haga el amor, y no en el desayuno.”

También las exigencias de la vida cotidiana hacen que las relaciones sexuales se vayan dando por horarios, muchos de los cuales son complicados de romper; mucha gente por las mañanas tiene ciertas actividades y acude a sus lugares de trabajo o escuela, lo que hace que el sexo no se contemple, sino hasta la noche.

Lo anterior es un factor que repercute en la monotonía de una relación, el no buscar opciones que satisfagan y den un plus; como el famoso “rapidín” que puede ser útil, “además una persona tiene más energía por las mañanas, incluso para los que tienen disfunción eréctil psicológica, pues pueden aprovechar, en el buen sentido, las erecciones matutinas”.

Con luz o sin ella, el tener sexo es algo privado, no es que se le deba dar importancia, ya que hay parejas que no le ven el mayor problema, aunque tampoco se puede negar que es un ingrediente con beneficios.


ÉSTE ES HÉCTOR LEDEZMA…CONÓCEME

Twitter: @natheleo

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Periodista y comunicólogo, editor, amante del tenis, de la vida, de la sexualidad como parte inherente al ser humano.

Comencé mi carrera en El Universal, en el sitio para jóvenes tva.com.mx, posteriormente llamado De10.mx donde fui redactor de sexualidad, además de reportero.

Coeditor en el sitio hiperlocal El Universal Del Valle, y en El Universal Estado de México.

Actualmente columnista de sexualidad y editor en el Semanario Hoy Valle de México del Estado de México.

Me gusta el teatro, el cine, la televisión, los espectáculos en general, por ello soy bloguero en Del Cielo a la Tierra

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